viernes, 30 de noviembre de 2012

Los reinos hispanos se hicieron provincias hace 179 años


Javier de Burgos diseñó la actual división provincial en un Real Decreto el 30 de noviembre del año 1833. El mapa permanece prácticamente igual 18 décadas después

Costó tiempo y paciencia dividir el territorio del que hoy es el Estado español. Primero fueron las «audiencias y las intendencias» de los borbones. Un intento de acotar los Reinos Hispanos que procedía de la época de los Habsburgo.
Las diferencias de talla de las circunscripciones y la heterogeneidad institucional provocaron ineficiencias a la hora de administrar justicia y forzaron a los ilustrados a poner orden en el asunto.
Se ideó una división más racional, con territorios de un tamaño parecido a imagen y semejanza de los Departamentos franceses.
Pero las prefecturas y subprefecturas de José Bonapartetampoco funcionaron, ya que los afrancesados nunca llegaron a tener el control de todos los reinos. También las Cortes de Cádiz fracasaron en su intento de aplicar racionalidad geométrica a la península Ibérica.
No fue hasta el año 1833 cuando el escritor Javier de Burgos trazó las líneas definitivas sobre el mapa, dibujando un enrejillado que permanecería en el tiempo casi intacto hasta nuestros días.
Tal y como cuenta el historiador de la Universidad de Valladolid, Mateo Martínez «la estructuración provincial de Javier de Burgos no siguió un criterio meramente geográfico del modelo francés, sino que tuvo un carácter histórico».

Centralización y racionalización

El Decreto vería la luz el 30 de noviembre de 1833 y hoy hace exactamente 179 años en el marco de una gran centralización administrativa que no traería consigo solo la provincia, sino la racionailzación de toda la administración. Se creó el «ministerio de Fomento», que se puso en manos de don Javier de Burgos.
La provincia nacía en palabras de De Burgos (recogidas por el historiador Mateo Martínez) como «un Centro de donde partiese el impulso para regularizar el movimiento de una máquina administrativa».
La España dibujada por Burgos tenía 49 provincias, no 50, y 14 regiones. Todas ellas tomarían el nombre de sus capitales, excepto las provincias de Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que aun conservan sus denominaciones. Además se formaron 9.355 ayuntamientos.
El diseño tuvo en cuenta los modernos criterios de racionalidad, pero también se intentaron respetar las divisiones de los antiguos Reinos.
En el mismo camino de centralización en 1834 se fijaron otras entidades más pequeñas que la provincia. 463 núcleos de población con juzgados de primera instancia. La reforma iniciada por Javier de Burgos la continuaron los moderados a lo largo de todo el reinado de Isabel II, explica Martínez, aunque sufrió los envites constantes de las fuerzas de la oposición.
Recordemos que este fue un proyecto de los moderados, y que por lo tanto, encontraría siempre la oposición progresista, en especial en la cuestión del reparto de los municipios. Más tarde, los Republicanos Federales se opondrían al proyecto por su «excesivo centralismo».
En 1927 otro Decreto ley dividió el archipiélago canario en 2 mitades: la mitad oriental sería la Provincia de Las Palmas y la occidental, Santa Cruz de Tenerife.
Las circunscripciones crecerían en número con la anexión del entonces «Sahara español», hoy «Sahara occidental», y otros territorios del África Occidental, pero menguarían luego a golpe de independencia, volviendo casi a su número inicial.
Sin embargo, el resultado final es que, salvo pequeñas salvedades, el territorio español sigue en nuestro tiempo el trazo de Javier de Burgos.
Fuente: ABC

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Citas

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.

                                                              Marco Tulio Cicerón.




jueves, 15 de noviembre de 2012

Gibraltar y España


Gibraltar, el Peñón disputado
La Aventura de la Historia resume las claves del conflicto de la Roca, que revive ahora por el enfrentamiento de los pescadores españoles con las autoridades gibraltareñas y las celebraciones del Jubileo de Isabel II

Hace tres siglos, al comienzo de la Guerra de Sucesión, la armada anglo-holandesa de Rooke atacó y ocupó Gibraltar. En lugar de entregar la plaza al archiduque Carlos de Austria, el inglés se apoderó el Peñón en nombre de la reina Ana. Desde entonces, el Peñón se convirtió en una dolorosa historia de ocupación, guerras e inútiles gestiones diplomáticas entre España y Reino Unido. Hoy, la Roca es el último y anacrónico vestigio del colonialismo británico.
Gibraltar deja de formar parte de España
-Gibraltar deja de formar parte de España en el curso de la Guerra de Sucesión entre Felipe V y el archiduque Carlos de Austria. Los ingleses se apoderaron del Peñón en 1704, aprovechando que estaba desguarnecido.
-Tras la Paz de Utrecht en 1713, Felipe V se vio obligado a ceder a Inglaterra la ciudad y el castillo de Gibraltar. El texto prohíbe explícitamente el contrabando, asi como la prohibición de moros y judíos de asentarse en el Peñón.
-Por dos veces rechazó España un acuerdo de recuperar Gibraltar, uno en 1718 a cambio de que Felipe V detuviera su ofensiva sobre Italia, y otro a cambio de ceder Santo Domingo y recibir la Roca. España se negó en ambas ocasiones.
Intentos de recuperación
-En 1727, veintemil soldados españoles fracasaron en la toma de la Roca.
-Tras la guerra se construyó una línea fortificada que se apoyaba en los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara. Junto a la zona neutral, en el lado español, surgió la ciudad de La Linea de la Concepción.
Avances de la colonia por el istmo
-El más feroz de los asedios duró 43 meses, desde 1779 a 1783.
- En los años 80 del siglo XVIII, Gran Bretaña se apoderó de todo el istmo. La línea fortificada fue demolida para que no la ocuparan los franceses en la Guerra de Independencia.
En la ribera del istmo los ingleses avanzaron sus posiciones 750 metros. En esta zona construyeron en los años ochenta un aeropuerto.
Un problema enquistado
- El contrabando, prohibido en el Tratado de Utrecht, fue un problema constante entre las relaciones británicas y españolas.
Una escala primordial en el camino a Suez
-El control del Estrecho incrementó su importancia cuando comenzó a funcionar el Canal de Suez. En esta fecha Gibraltar se había convertido en un mito patriótico para los ingleses.
Intento de permuta por Ceuta
-En el siglo XX, el puerto de Gibraltar se quedaba pequeño y era indefendible ante el nuevo rango de la artillería. Por eso se estudió la posibilidad de permutar Gibraltar por Ceuta, a lo que se negó Alfonso XIII.
Dos siglos de convivencia civil
-Durante la Guerra Civil, 4.000 republicanos llegaron a la colonia británica, lo que inclinó la opinión pública en contra de los sublevados.
-Franco convirtió a Gibraltar en un “asunto exterior” para desviar la atención de los graves problemas internos. En 1954 Isabel II visitó el Peñón para reafirmar la soberanía británica.
-En 1956 llegó el Comité de los 24 de la ONU, encargado de los asuntos de descolonización. Poco antes Estados Unidos establecía bases militares en España, declarándose neutral en el asunto.
Gibraltar llega a la ONU
-La postura de Londres es que Gibraltar no era un problema colonial, sino que el destino del Peñón dependía de la autodeterminación de sus habitantes. En el referéndum, de una población de 20.000 personas, menos de cien se mostraron partidarios de unirse a España. Madrid impidió a aviones británicos sobrevolar suelo español con destino a suelo gibraltareño.
-En 1969 el Parlamento de Londres aprobó la Constitución de Gibraltar en la cual se comprometía a mantener su dominio hasta que otro parlamentario dijera lo contrario. La reacción española fue cerrar la frontera.
Bloqueo, narcotráfico, contrabando
-Los problemas a día de hoy vigentes son: el lavado de dinero negro, el contrabando de tabaco y drogas y el trafico de mercancías peligrosas, así como la situación de paraíso fiscal que Gibraltar mantuvo hasta 2005.
-Se producen esporádicos choques por motivos de aguas jurisdiccionales entre los pescadores.
Trabas para un acuerdo
-Londres y Madrid tienen pocas diferencias sobre la utilización conjunta de la base militar y el aeropuerto, pero la postura de los lugareños impide que se llegue a un acuerdo.
Fuente: La aventura de la Historia